PROBLEMAS AMBIENTALES

NORMATIVA AMBIENTAL

 

Conferencia de Estocolmo (1972)

“La expulsión de substancias tóxicas y la emisión de calor en gran cantidad o en alta concentración, a nivel de que el medio ambiente no sea capaz de neutralizar los efectos, tienen que estar prohibidos, para evitar que el ecosistema sufra daños graves o irreversibles. Debemos fomentar la batalla de los ciudadanos de todos los países contra la contaminación”.

 

Protocolo de Goteborg (2012)

“Sanciona los estándares nacionales de cuatro elementos contaminantes: azufre, óxido de nitrógeno (Nox), compuestos orgánicos volátiles (COV) y amoniaco, todas las substancias capaces de causar efectos negativos sobre la tierra, la vegetación o las aguas a miles de kilometros de distancia del punto de emisión y frecuentemente en un país diferente a aquel en el que han estado producidos.”

 

Conferencia Mundial del Clima (2015)

Ban Ki-moon:

“¡Una oportunidad que no volveremos a tener! Necesitamos un acuerdo significativo y fuerte sobre el clima para estar bajo los dos grados de aumento de la temperatura, y también para garantizar la paz y la seguridad internacional. El objetivo de la cumbre es llegar a un acuerdo que permita limitarnos dentro de los dos grados de aumento de la temperatura global, contrastando la emisión del CO2. Vosotros tenéis el poder de asegurar el bienestar de esta y de la próxima generación, llegando a un acuerdo para limitar el aumento de la temperatura del planeta causado por las emisiones contaminantes.”

 

La Directiva de Nitratos (1991)

La Directiva de Nitratos tiende a proteger la calidad de las aguas en Europa previniendo la contaminación de las aguas subterráneas y superficiales, provocando nitratos provenientes de fuentes agrícolas y favorenciendo el uso de buenas prácticas agrícolas.

La aplicación dentro de los Estados Miembros ha sido complicada, ya que muchos no han estado de acuerdo con la voluntad del Consejo Europeo y esto ha llevado al emplazamiento de algunas de las naciones, entre ellas, Italia. El hecho de respetar la normativa vigente a nivel comunitario, nacional y regional en temas de conservación y saneamiento de las aguas de la contaminación causada por los nitratos de origen agrícola, así como el respeto del Código de Buena Práctica Agrícola, garantiza la protección del agua y sobre todo de los ecosistemas naturales.

Los agricultores buscan siempre la protección del medioambiente y para ello ponen a prueba nuevas técnicas, como por ejemplo, el tratamiento del estiércol animal.

La agricultura origina enormes cantidades de problemas en las aguas y por ello es necesario que los agricultores sigan adoptando prácticas cada vez más sostenibles. Es posible que todavía necesitemos hacer enormes esfuerzos hasta poder conseguir una óptima calidad de aguas en toda la Unión Europea.

Los Estados Miembros han designado como zonas vulnerables los estanques drenados en aguas expuestas o potencialmente expuestas a la contaminación de nitratos e incluso Austria, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Irlanda, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos y Eslovenia han decidido garantizar el mismo nivel de protección en todas sus tierras.

 

Los Estados Miembros han sido llamados por un lado, para definir códigos de buenas prácticas agrícolas y por otro, para desarrollar programas de acciones específicos en los que los agricultores deben actuar en las zonas vulnerables a nitratos. La designación de las zonas vulnerables es revisada periódicamente, con el propósito de monitorar la eficacia de los programas de acción e modificarlos cuando sea necesario, y así poder garantizar que tales programas sigan los objetivos del mismo. Por último, los Estados Miembros están obligados a presentar los resultados de las inspecciones a la Comisión Europea.

La Directiva de Nitratos está estrechamente relacionada con las demás políticas de la Unión Europea en temas de agua, aire, cambio climático y agricultura, y su actuación favorece a todas estas áreas:

La reducción de los nitratos es una parte integral de la Directiva Marco sobre el Agua (DMA, 2000), que establece un planteamiento integrado y transfronterizo, dirigido a la protección de aguas y organizado sobre la base de demarcaciones hidrográficas, con el fin de conseguir un buen estado de masas de agua europeas antes del 2015;

 

La Directiva de las Aguas Subterráneas (2006) confirma que la concentración de nitratos no puede superar el límite de 50 mg/l. Varios Estados Miembros han fijado unos límites aún más estrictos, con el objetivo de conseguir un buen estado de las aguas propias;

Calidad del aire y de la tierra: las actividades agrícolas y de ganadería son la causa, entre otras, de emisiones de amoniaco (NH3), que tienen un impacto sobre la salud humana y sobre el medioambiente, ya que contribuyen al proceso de acidificación de la tierra, eutrofización de las aguas y contaminación del ozono troposférico, y de otras substancias contaminantes, tales como dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles. La actuación de la Directiva de Nitratos debería contribuir a la reducción de emisiones de amoniaco en un 14% respecto a los niveles del 2000 antes del 2020. Las medidas destinadas a limitar la cantidad de fertilizantes utilizados tienen efectos positivos desde el punto de vista de la reducción de las pérdidas, bien sea de nitratos en el agua como de las emisiones de amoniaco en el aire;

Cambio climático: todas las actividades relacionadas con la ganadería y con la gestión de los fertilizantes expiden óxido nitroso (N2O) y metano (CH4), gases de efecto invernadero con un potencial de  calentamiento atmosférico de 310 y 21 veces el del CO2 respectivamente. En caso de plena aplicación, la Directiva de Nitratos determinaría la reducción de las emisiones de N2O en un 6% respecto a los niveles del 2000 antes del 2020 y contribuiría así a reducir el cambio climático.

Por lo tanto, el camino que las empresas agropecuarias deberían emprender para adecuarse a las enormes limitaciones normativas parece técnicamente y económicamente complicado.

En las zonas vulnerables, el límite está en los 170 kg de nitrógeno de estiércol animal por hectárea (mientras que en las zonas no consideradas vulnerables el valor sube a 340) por ello, muchas explotaciones se sitúan fuera de los nuevos límites.

 

GESTIÓN DEL ABONO ORGÁNICO

La gestión de los residuos del ganado y la intensificación de la actividad zootécnica han determinado una producción de aguas residuales superior a la capacidad de uso de los nutrientes de parte de los cultivos, y por lo tanto, una elevada cantidad de aguas residuales que almacenar, tratar y eliminar de la tierra.

La ganadería en Italia, por ejemplo, produce considerables cantidades de residuos, al rededor de 150 millones de toneladas al año,  bien sean líquidos como sólidos.

En ganaderías porcinas y bovinas los excrementos pueden estar sometidos a tratamientos biológicos con el fin de obtener un biogás compuesto prevalentemente de metano.

Gracias a la producción del biogas, las partes del residuo de ganado que se depuran están siendo disminuidas o eliminadas (de hecho, el estiércol de animal en explotaciones de tipo intensivo son un residuo a tratar), pero una concentración de nitrógeno amoniacal elevado (superior a los 1500 mg/l) es dañino e inhibitorio en el proceso de digestión anaeróbico (Silvana Castelli, 2011).

Las aguas residuales son efluentes de explotaciones ganaderas derivadas de la mezcla de heces, residuos alimenticios, pérdidas de suministros de agua o excrementos...

El parámetro considerado más importante para conocer la composición de los diferentes tipos de estiércol, desde el punto de vista medioambiental y nitrógeno-amoniacal.

La producción actual de estiércol por unidad de superficie agrícola es superior respecto a la capacidad de uso de los nutrientes de parte de los cultivos.

El exceso de estos residuos tiene consecuencias medioambientales extremadamente importantes.

La normativa impone un límite para el esparcimiento del estiércol animal.

 

Zonas no vulnerables = 340 KgN/ha al año

Zonas vulnerables = 170 KgN/ha al año.

 

Una característica común de todos los residuos porcinos (en general también de los bovinos y de otros animales) es el elevado contenido de nitrógeno, que se encuentra casi completamente en forma amoniacal (NH4+) con concentraciones medias superiores a los 3000 – 4000 mg/l en las aguas residuales de origen porcino provenientes de zonas vulnerables.

Las aguas residuales derivadas de la actividad agro-zootécnica son una fuente importante de contaminación a pesar de que sus características sean idóneas para la reutilización en agricultura como fertilizantes o acondicionadores de suelo.

Problema medioambiental:

 

  • Vertido de amoniaco en la atmósfera por volatilización (formación de partículas).

  • Emisión de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

  • Contaminación de las aguas subterráneas por nitratos.

  • Eutrofización.

  • Posible escorrentía de las aguas residuales (contaminación de embalses).

  • Vertido de metales pesados en las tierras.

 

A causa de esto, es necesaria la realización de un instrumento que abata considerablemente el proceso de contaminación de la tierra.

El sistema PuraSystem es la respuesta a esta necesidad, ya que es capaz de tratar grandes cantidades de aguas residuales ininterrumpidamente, reduciendo el nitrógeno amoniacal y el nitrógeno total en un 60-80% convirtiéndole adecuado para el esparcimiento, siguiendo las exigencias reglamentarias, sin alterar las propiedades orgánicas y sin añadir substancias químicas como ocurre en la mayoría de los otros sistemas.

 

IMPACTO AMBIENTAL Y PRODUCCIÓN ENERGÉTICA

El uso de la maquinaria capaz de depurar las aguas residuales de los nitratos por parte de las empresas agro-zootécnicas viene de la necesidad de que las aguas residuales y el estiércol tratado puedan ser reutilizados como abono agrícola. Por otro lado, también se desea que puedan ser usadas para la producción de biogás, por lo tanto, que la substancia orgánica presente en el estiércol pueda ser utilizada para la producción de energía. La producción de biogás de tratamiento anaeróbico permite mezclar metano y dióxido de carbono, que después puede ser utilizado para hacer funcionar un cogenerador, produciendo energía eléctrica y térmica, o para alimentar un quemador o producir agua caliente o vapor. En la combustión directa y en la gasificación, las aguas residuales tienen que estar filtradas para poder eliminar los compuestos nitrogenados amoniacales gaseosos.